Boca de Lobo

NOSOTROS

La historia detrás del lobo

Antes de que apareciera el Lobo, hubo dos personas muy distintas y enamoradas: Migue y Vicky. Ambos sienten que la realización del otro es la propia.

Se conocieron trabajando en un restaurante: Migue a cargo del sector parrilla y Vicky como camarera de los findes. Pronto empiezan a creer que pueden emprender juntos.

Una persona los acerca al humilde Barrio 20, en Lugano. Ahí fue donde la “idea” se empezó a materializar. Esta prueba piloto llevó a familia y amigos a probar la comida para que dieran su opinión. Aquello se llamó “El Nido” y les sirvió para madurar como pareja y sociedad.

Luego de 3 meses de mucho trabajo sostenido y feliz, se animaron a dar el paso y crecer.

El Lobo aparece en esos días cuando por un corte de luz la cosa se puso tan oscura que Vicky sintió (y dijo) “Esto es una boca de lobo” y en ese momento Migue tomó nota de lo que sería el nombre del nuevo emprendimiento.

El Lobo se desperezó y despertó.

El primer BOCA DE LOBO, el de Gaona, hoy extrañado por tantos, abrió allá por septiembre de 2018. La idea inicial era ofrecer carne a la parrilla (la especialidad de Migue) pero las hamburguesas gustaban mucho. Gaona creció tanto en clientela y en cariño que cuando quedó muy chico hubo que cerrarlo para, de nuevo, crecer.

Y ahí es cuando el LOBO, en 2020, llegó a la esquina preciosa de Segurola y Bacacay, invirtiendo todo lo necesario para que las materias primas puedan almacenarse y los productos (milanesas, hamburguesas, etc.) puedan prepararse allí mismo. BDL pasó a ser un restaurante hecho y derecho: a las hamburguesas se le sumó la parrilla al carbón y se agregaron minutas, ensaladas, sándwiches. También desayunos y meriendas.

En plena pandemia, con las sillas sobre las mesas, Migue y Vicky se abrazaron fuerte y saltaron: el LOBO ponía una pata en Caballito. La idea era clara: la misma calidad orientada, por el contexto, exclusivamente al delivery y al take-away. Por suerte pasó la pandemia y, de nuevo, apareció el desafío de crecer y buscar un espacio más amplio en donde, además de delivery, haya salón y más comodidad para nuestros clientes. Así, llegó la apuesta de Méndez de Andés.

Hoy el LOBO tiene una boca más grande y más dientes en su sonrisa. Creció sin perder calidad ni su identidad y estamos felices por eso.

Gracias a vos por haber venido por primera vez o por haber vuelto.

Ya conocés nuestra historia. Ahora es tiempo de que elijas qué vas a comer. Lo bueno es que…

HOY COCINAMOS
MÁS RICO QUE AYER.

El Nido en Lugano
El Nido en Lugano, en una casa de familia
El local de Boca de Lobo en Gaona
Boca de Lobo en Gaona — mucho amor
Boca de Lobo en Gaona — poco espacio
La esquina de Boca de Lobo Floresta
Boca de Lobo planta bandera en Floresta
Boca de Lobo llega a Caballito
Esquina de Caballito original
Llegada a Méndez de Andés
Nuevo local en Méndez de Andés

Antes del Lobo estuvo El Nido.

1 / 11